Los vecinos de la cuadra de 30 entre 61 y 62 se asustaron cuando ayer por la tarde una frentista activó la alarma comunitaria. Víctima ya de dos hechos delictivos en el último año, la mujer no dudó en apretar el botón al escuchar el estruendo que venía desde la puerta de calle. “Vino un hombre a pedir dinero, le dije que no y en ese instante le dio un golpe a la puerta terrible. No la pudo abrir, pero se llevó el picaporte”, le contó a EL DIA. Según aportó un testigo, al sujeto lo esperaba un cómplice a bordo de un Fiat Siena gris, en 60 y 30.
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